Antonio López Garcia. Fotografía de la naturaleza.

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lunes, 25 de junio de 2012

Afecto?


Pereja de avejarucos. (Merops apiaster)

Obsequia el macho a la hembra con un díptero recién cazado. Actitud muy frecuente entre estas aves en época de apareamiento,  solo que ahora se encuentran en plena tarea alimenticia de los polluelos.

NIKON D3-VR600mm. F/4G
HIDE-TRIPODE
ISO 800, 1/640s. F/10

viernes, 22 de junio de 2012

Detalle


 Abejaruco (Merops apiaster), con una de sus presas habituales. Detalle 100%

NIKON D3X-VR600mm. F/4G-TC14
HIDE-TRIPODE
ISO 200, 1/400s. F/5,6



miércoles, 20 de junio de 2012

Indiferencia


Pareja de abejarucos, macho y hembra. (Merops apiaster)

NIKON D3-VR600mm. F/4G.-TC14
HIDE-TRIPODE
ISO 400, 1/640s. F/8

jueves, 7 de julio de 2011

Retratando los vivos colores de la naturaleza.


 Fotografía analógica de medio formato con objetivo gran angular realizada en alta velocidad.

Montaje con que se obtuvo la imagen anterior del abejaruco.

Han pasado muchos años desde que tomé la iniciativa de realizar una serie de alta velocidad a esta bellísima especie, en cuya hoja de ruta también se contemplaba la posibilidad de hacer fotos de los pollos alimentados por sus progenitores en la entrada del nido, antes de que se emanciparan, pero por falta de tiempo y medios no me fue posible concluir el guión prefijado en su totalidad.
Posteriormente me han surgido incontables ocasiones de retomar el tema, aunque al convertirse en una especie tan sumamente asequible y popular, y haber tanta y tan buena documentación gráfica sobre ella, no me ha motivado significativamente, ni ha vuelto a despertar el mismo interés fotográfico que inicialmente me suscitó. Pero recientemente, tanto insistir un buen amigo mio a quien por nada del mundo desearía contrariar, no he tenido más remedio que recoger el guante, y dedicarle por lo menos una soleada mañana de domingo. Solo que con objeto de aderezar los ingredientes con una salsa algo más picantilla y alegre de lo usual, he querido establecer una comparativa entre la alta velocidad tradicional, y la que nos brindan ahora las nuevas tecnologías, a base de teleobjetivo, grandes ISO y ráfagas mantenidas, algo de todo punto impensable en la no muy lejana, pero casi olvidada era analógica. Lo cierto es que la fotografía digital nos ofrece en la actualidad un campo tan ilimitado, tan sumamente insospechado, que pensar en ello casi produce vértigo.


 La posibilidad de emplear grandes ISOS habre todo un insospechado mundo de posibilidades a la fotografia de acción en la naturaleza.

 Abejaruco (Merops apiaster)

 La verdad es que sorprende el acelerado metabolismo de estas inquietas aves, que no dan tregua a los insectos alados.

Es meritorio la habilidad que poseen estas aves para desproveer del aguijón a sus victimas mas habituales, las abejas, golpeandolas repetidamente contra la rama de su posadero, en actitud muy similar a la que practica su pariente más cercano, el martin pescador, para aturdir a los pececillos de que se alimenta, antes de tragarlos.

jueves, 30 de diciembre de 2010


Abejaruco (Merops apiaster)

Para suavizar el frío invierno.
Arroyo Matajudios un precioso día de primavera.

No mencionaré por respeto a la especie que represento, las veces que resbalé en el transcurso de este trabajo, y fui rodando al fondo del arroyo, cuyas aguas han cincelado con la lógica complicidad del tiempo, estos taludes arenosos, donde hoy conviven en franca armonía el abejaruco y el martín pescador, dos de nuestras especies más bellas y llamativas.

No obstante, a pesar de lo accidentado del trabajito, me complací en esta ocasión en abordar una especialidad fotográfica que hacía tiempo me roía la cabeza, realizar alta velocidad combinada con luz natural para recrear parte del hábitat del animal retratado.

Ésta es una disciplina que requiere de una técnica muy compleja y depurada si se quiere realizar con ciertas garantías de éxito, en la que es necesario prever con antelación cual va a ser la trayectoria del Sol, para que en ningún momento de la prolongada sesión, quede expuesta a su luz directa la zona que utilizaremos de fondo para el sujeto a retratar. Siendo estos iluminados independientemente del paisaje con fugaces pero potentes destellos de flash, del orden de 1:16.000 de segundo, o incluso menos, capaces de congelar el rápido movimiento de las aves. Cosa que en modo alguno lograría el lento obturador de nuestra cámara, cuya única misión en este caso es la de controlar la correcta exposición del paisaje. Por lo que hay que elegir con sumo cuidado el nido, posadero o lugar de tránsito donde se pretende hacer la fotografía para que reúna un mínimo de circunstancias indispensables que lo cualifiquen idóneo a tal fin.

Nada me hacía presagiar cuando localicé este nido todavía en construcción, que me había de plantear tantos problemas de estabilidad. Buena altura, buena accesibilidad, buena orientación, aparentemente no requería el montaje de una plataforma. Pero eso sí, con una ligera pendiente y una arenilla suelta que hacían zozobrar al más consumado equilibrista. Después de varios accidentados y aparatosos aterrizajes lejos de mi objetivo y algo más que los pies mojados y algún que otro moratón en el cuerpo, una escalera tumbada sobre el terreno a 45º aproximadamente, remedió el arriesgado e incómodo problema. Esto evidencia una vez más que para este tipo de empresas hay que llevar de todo.

“ A las puertas del paraíso”