Antonio López Garcia. Fotografía de la naturaleza.

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jueves, 26 de mayo de 2011

Patrullando el río.



Zorro común (Vulpes vulpes)

Volvemos una vez más a disfrutar de la hospitalaria tierra extremeña, de su peculiar fragancia primaveral, de su exuberante biodiversidad y de los maravillosos encuentros con que siempre nos sorprende.
Recorre ajeno a nuestra presencia este joven raposillo, la margen izquierda del río Ambroz, siguiendo con metódica paciencia, alguna pauta de comportamiento que sin duda le quedó grabada en su prístina memoria cazadora a raíz de algún fortuito lance, que le propiciara una despistada víctima que sorprendida por el hábil cánido, surgiera de los ralos y frescos juncales de este hermoso curso fluvial. Nuestra presencia bien disimulada gracias al mimetizado hide desde el que le observamos sin perder el más mínimo detalle, no distrae al concentrado rastreador, que sigue decidido e imperturbable un plan perfectamente preconcebido y sin duda repetido día tras día, a juzgar por la determinación con que se dirige a determinados lugares de su recorrido.

viernes, 6 de mayo de 2011

En espera de un incierto futuro.

















Aunque lo auténticamente cierto, es que ajenos a su destino, a quien realmente esperan, es a su abnegada madre, que aun no a regresado de sus correrías nocturnas, que como desde que nacieron no les ha fallado ni un solo día, y les traerá sin duda, algo sólido de comer, porque ya han empezado a alternar la ingesta de pequeñas presas con la leche materna.
Aprovechan los pequeños zorrillos para solearse a la entrada del cubil, y para dedicarse a esos interminables juegos, que tan necesarios les serán para prepararse eficazmente para el día de “mañana”.

martes, 19 de abril de 2011

A las puertas del cubil.


Dos jovenes zorrillos juegan a la entrada de la madriguera.

Ya es posible nuevamente disfrutar en nuestros campos de escenas rebosantes de vida y dulzura como la que protagonizan estos dos jovencísimos hermanos zorrunos, que junto a otros dos que no aparecen en la escena, muy pronto competirán en astucia y destreza  en el difícil arte de sobrevivir en un mundo regido y monopolizado por la ley del más fuerte, la ley del implacable e intransigente ser humano. Aunque lo más probable es que ninguno de los cuatro integrantes de esta alegre y despreocupada familia lleguen si quiera a alcanzar el año de vida, ni tan siquiera a conocer ni  soportar los rigurosos calores del cercano estío. Ya que muy pocos alcanzan a superar el mes de vida.

jueves, 17 de marzo de 2011

martes, 15 de marzo de 2011

Encuentros memorables






Zorro común (Vulpes vulpes)

…¿Solo descansa a la sombra de la vetusta y ajada encina el joven raposillo? o ¿medita, a juzgar por su extraña mirada perdida mas allá de cuanto el ojo puede ver?
¿Intuye acaso, que en ese apartado lugar, tras de la tela vecina y el ramaje que a duras penas la cubre, se esconde otra soledad incluso mayor y mas profunda que la suya? O tal vez, ¿a querido la fortuna sonreírme enviándome a este joven eremita para que me haga compañía?. Y para que mientras se afana uno en descubrir ¿que oculta? o ¿que revela? tan vidriosa y límpida mirada, se convenza, por si no lo estaba ya, de que este precioso animal no puede ser tan malo como lo pintan.
…Que extraña e inadvertida complicidad, la que se crea a sus espaldas, entre el observador y el observado. Entre el fotógrafo y el fotografiado.
…Que al margen queda en ese preciso instante la motivación que hasta allí nos ha llevado y también el resultado.
…Que sutil y embriagadora armonía surge y se apodera de este humilde espectador, que apenas si se atreve entrecortando la respiración, como si de ello dependiera que no hiciera ruido el obturador, a disparar a espaciados intervalos, su máquina de retratar, para así tratar de robar y perpetuar el encanto de tan mágico e irrepetible encuentro.

miércoles, 19 de enero de 2011


Zorro común (Vulpes vulpes)

Poco podía imaginar este joven raposillo, de lo extremadamente cerca que estaba siendo observado.
A veces, si las condiciones son favorables, sorprende la proximidad con que se puede seguir los movimientos del animalillo que intentamos retratar. En el caso de algunos herbívoros, pueden llegar incluso a mordisquear las ramitas vegetales con que hemos tratado de ocultar nuestro escondite. En otros casos cuando el Sol aprieta, no es extraño que aves de la talla de buitre negro o mamíferos de la sagacidad del raposo, busquen cobijo a la sombra que proyecta el árbol a cuyo tronco hemos adherido nuestro hide con la intención de mimetizarlo junto a el. 

sábado, 18 de diciembre de 2010


Crías de zorro común (Vulpes vulpes) a la entrada del cubil.


Hace más de un año que estoy pendiente de la publicación de un libro de carácter marcadamente fotográfico, que he realizado, sobre la riqueza natural del norte de Extremadura, y que se está demorando a consecuencia de la falta de algunos permisos. Y he de confesar, que si algo me incomoda de esta situación, es no poder manifestar públicamente mi agradecimiento a tantas y tantas personas que me han ayudado en tan ardua tarea. Por ese motivo y aprovechando que voy a subir una de las fotografías, de la serie, por la que mas agradecido le estoy a mi buen amigo “Raimundo”. Por su información siempre precisa y desinteresada, aprovecho para anticiparme y reproducir aquí el capítulo de agradecimientos.


Agradecimientos.

Los paraísos, no siempre son tan evidentes y exotéricos como todos quisiéramos, y a menudo hay que buscarlos e interpretarlos con trabajoso empeño, dedicación y estudio. Esto supone una gran inversión de tiempo y energía, que nos impide dedicárselos a nuestros seres más queridos, arrebatándoles su derecho a nuestro apoyo y compañía, incluso cuando más nos necesitan.

Ésta es una deuda que yo posiblemente jamás podré saldar con mi mujer e hijas, que han sido quienes mas han sufrido mis continuas y prolongadas ausencias. A ellas y a mi queridísima madre recientemente fallecida, dedico con todo mi cariño el resultado de tanto sacrificio y esfuerzo. Aunque si de algo estoy verdaderamente seguro, es que jamás podré compensarlas por no haber sabido contagiarlas de mi entusiasmo y hacerlas partícipes de esta maravillosa experiencia, que tantos momentos felices me ha deparado, y que ahora quiero compartir con todos vosotros.

Este trabajo, dicho sea de paso, no hubiera sido posible sin la inestimable y desinteresada ayuda de mi querido, respetado y admirado amigo Mundo, un antiguo furtivo converso oriundo de estas tierras, que un buen día decidió dejar de impregnar el aire con olor a pólvora e invertir todos sus conocimientos en mostrarnos la Naturaleza desde la proximidad que tan solo el es capaz, y que con infinita paciencia y con la misma eficacia que tal vez lo hubiera hecho el espíritu de esa gran águila imperial que invocábamos con reverencia chamánica al principio de esta mágica visión, me ha sabido llevar de la mano a través del amplio abanico de especies que he intentado reflejar con toda su dignidad y maravilloso encanto en estas páginas.

Tengo también que agradecer al Sr. Don Luís Corbacho Becerra que me haya permitido deambular con total libertad por sus fincas de Zarza, donde se han realizado la mayoría de estas fotografías, y también a los integrantes del PROYECTO M. por su incondicional apoyo y por haber hecho posible la materialización de este discreto alegato por la conservación de la vida, la belleza y la armonía.

Los sufridos amigos del Coto de Abadía, también merecen especial mención por su tolerancia y buena disposición. Hace tiempo confesé que me acerqué a Extremadura con la inquietud y los ojos del naturalista, ávido de nuevas e inquietantes sensaciones faunísticas que experimentar y que muy pronto me vi obligado a ampliar y cambiar de perspectiva ante la calidez y hospitalidad que descubrí en su maravillosa gente.

"A las puertas del paraíso"